
Los girasoles son hijos del sol; las lilas, hermanas de la brisa; y la amapola, la personificación de la muerte. Si elijo todas para crear mi ramo, tendré luz en mi vida, calma en las tinieblas y la promesa de que el final llegará.
Plantarán cada una de ellas en mi tumba; seremos amigas. Tal vez renazca como un tipo de flor que sería madre del tiempo.
Mis pétalos cambiarán de color: celeste, malva, esmeralda y ámbar. Me convertiré en una aurora boreal, tangible y con un aroma dulce, pero a la vez fresco. Esta vida nadie me la quitará; será solo mía. Si alguien me arranca de la tierra, volveré a nacer en otro lugar, siendo eternamente yo.
-Mari Lu Meza